Nicholas Negroponte señalaba que “cualquier tecnología unida a la ciencia produce un cambio en la forma de vivir y de entender la realidad”. En los últimos años se ha producido un intenso y acelerado conocimiento del universo, y además, la tecnología ha permitido la transformación de este mundo y de los propios seres humanos. El concepto de evolución atiende a  la transformación a lo largo del tiempo de elementos culturales de una sociedad (o una parte de esa). La transformación que se está produciendo en nuestras sociedades se evidencia en el desarrollo de los usos, costumbres, religiones, valores, organización social, tecnología, leyes, lenguajes, dispositivos, herramientas, transportes-, y la misma se desarrolla por la acumulación y transmisión de conocimientos para la mejor adaptación al medio ambiente. Al hilo de ello, son frecuentes las encuestas relativas a las circunstancias de las personas que tienen acceso y  usan Internet. En ellas, llama la atención la enorme desigualdad que se está produciendo entre las mismas, en cuanto a la posibilidad de acceso a esta red de redes, lo que determina la existencia de cada vez mayores diferencias  en cuanto a su posibilidad de este uso, en función de la  condición de la persona:

  • El género, dado que hay una relación entre los usuarios, de 1 a 3 a favor de los varones.
  • La edad. La mitad de los usuarios tienen una edad intermedia, comprendida entre 25 a 44 y 14 a 24 años, experimentado una reducción muy significativa a partir de los 45 años.
  • La clase social. Está siendo un producto para la clase alta y media alta (casi el 60% de los usuarios), y apenas extendido entre los grupos sociales inferiores.
  • Nivel de estudios. Prácticamente todos los usuarios tienen estudios secundarios o universitarios, dado que no llega al 1% la proporción de aquellos que utilizan internet y no han alcanzado este nivel de instrucción.
  • Estado civil. Destaca su utilización por parte de los solteros en una proporción muy significativa.
  • Rol familiar. Las ‘amas de casa’ se encuentran en una situación de desigualdad frente al padre de familia.
  • Hábitat. El nivel de utilización de internet está en relación directa con el hábitat, siendo superior en la ciudad, lo que hace suponer que su nivel de implantación en el medio rural es muy reducido.

Este panorama evidencia la existencia de nuevas fuentes de desigualdades sociales, que determinarán una importante brecha y fragmentación de la sociedad, como consecuencia de la posibilidad y la capacidad de acceso de las personas a las nuevas autopistas de la información y de la comunicación. Estas nuevas diferencias sociales, sin duda alguna, determinarán a la vista de la encuesta, que, a medio plazo, exista  un déficit de acceso a los medios de conocimiento, especialmente por parte de las mujeres, de las personas que tengan más de 45 años, de las clases menos pudientes económicamente, de los casados, de las “amas de casa”, y de aquellas personas que desarrollan su actividad en el medio rural.

Estas dificultades de integración social son, sin lugar a dudas, preocupantes, porque del análisis de las mismas, es evidente que se están produciendo, y van a generar con mayor profusión en un futuro inmediato,  diferentes niveles de bienestar y de calidad de vida, teniendo en cuenta que las perspectivas de desarrollo social, cultural y económico, y por qué no jurídico, estarán sustentadas cada día más sobre la base del acceso y el uso a las nuevas tecnologías. En este sentido, no hay que olvidar que este desarrollo tecnológico es ya una realidad que supone un cambio radical en la forma de trabajar, de entender las relaciones sociales, económicas y comerciales, y que conlleva rediseñar las estructuras organizativas de la vida e invertir en nuevos talentos y conocimientos.

Se dice que la globalización aumenta la sensibilización ante las diferencias. Por ello se ha señalado que la tecnología une al mundo de muchas maneras. El dinero, las ideas, la información, el conocimiento y las imágenes se mueven a través del mundo casi instantáneamente. Cada momento en la historia y la complejidad de la vida social se abren a una pluralidad de interpretaciones que suceden dentro de distintas trayectorias. Esta diversidad prueba la resiliencia de la sociedad. La cultura cambia en respuesta a las estrategias de la gente para adaptarse y todos somos conscientes de los cambios operados en cada sociedad en los últimos tiempos. La sociedad aprecia los beneficios de la tecnología de “Internet” (mejores servicios, acceso rápido a la información, oportunidades de entretenimiento, etc.) pero también se preocupa por el lado negativo potencial de la tecnología. Si en una sociedad no se garantiza esa igualdad de oportunidades tecnológicas, constituye una consecuencia inevitable, que hablemos de ciudadanos de primera frente a otros de diferente categoría, generando a las postre nuevas desigualdades que jurídicamente se van a manifestar en múltiples aspectos de la vida de las personas, creando nuevos factores de discriminación, probablemente, de más difícil superación que los ahora existentes, y que, además, pueden escapar al control de las propias sociedades.

Por ello, en estos momentos de desarrollo tecnológico imparable, se hace necesario fomentar la igualdad ante Internet, eliminando cualquier case de barrera que impida su acceso o uso o provoque, a contrario sensu de las encuestas, desigualdades derivadas de la propia condición de la persona.

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